Historia De Jaén
Jaén es una de las ciudades más antiguas de España, ya que recientemente ha sido descubierto el yacimiento neolítico de Marroquíes Bajos, en el norte de la ciudad, que data de aproximadamente 2.500 años antes de Cristo, con viviendas dispuestas en círculos concéntricos y una incipiente infraestructura hidráulica.
Jaén fue a continuación un campamento cartaginés, antes de la llegada de los romanos, que le dieron el nombre de "Auringis" o "Aurgi", por la presencia de oro. Aún quedan algunos vestigios de esa época.
Después de la etapa visigoda, la dominación musulmana de la denominada "Geen" (camino de caravanas) se extendió hasta la conquista por Fernando III "el Santo" en 1246. Hasta esa fecha Jaén era cabecera de su propio reino y una de las mayores ciudades de Europa.
Jaén es una de las ciudades más antiguas de España, ya que recientemente ha sido descubierto el yacimiento neolítico de Marroquíes Bajos, en el norte de la ciudad, que data de aproximadamente 2.500 años antes de Cristo, con viviendas dispuestas en círculos concéntricos y una incipiente infraestructura hidráulica.
Jaén fue a continuación un campamento cartaginés, antes de la llegada de los romanos, que le dieron el nombre de Auringis o Aurgi, por la presencia de oro. Aún quedan algunos vestigios de esa época. Después de la etapa visigoda, la dominación musulmana de la denominada Geen (camino de caravanas) se extendió hasta la conquista por Fernando III el Santo en 1246.
Hasta esa fecha Jaén era cabecera de su propio reino y una de las mayores ciudades de Europa.
aderas se apoya buena parte de su recinto urbano. De ahí el que abunden las calles empinadas y de pronunciada pendiente.
Abrazada al S. y S.O. por un semicírculo de montañas que confieren agreste apariencia al paisaje, hacia el N. y N.E. se extiende en amplias y resecas campiñas.
Ciudad de origen antiquísimo, sus primeros vestigios de población se han descubierto en los alrededores de la actual calle de Cristo Rey y en una cueva sita en el paraje de Caño Quebrado, próximo al actual Castillo. A poca distancia de la ciudad actual, en el lugar conocido como Plaza de Armas, cerca del Puente Tablas, se ha localizado una ciudadela ibérica.
Dominada hacia el año 207 a. C. por Publio Cornelio Escipión, los romanos consolidaron su inicial núcleo de población, dándole los nombres de Auringi, Orongi y Aurgi. En el año 74, Vespasiano la declaró municipio. Según la tradición, uno de los Siete Varones Apostólicos, Eufrasio, introdujo en ella el cristianismo.
En el año 712, cae en manos de los árabes, que la denominan Yayyan. Otro de sus topónimos sería el de Geen o "lugar de paso de caravanas". Durante la dominación árabe se fijarían ya las líneas básicas de su desarrollo urbano, convirtiéndose la ciudad en una plaza fortificada que jugaría un importante papel en las luchas internas de este período histórico.
Tras ser sometida a varios cercos, Alhamar la entregó al rey Fernando III, en la primavera de 1246.
El rey castellano amplió y consolidó sus defensas, convirtiéndola en una plaza fronteriza de gran interés estratégico. Trasladada a Jaén la sede del obispado, que hasta entonces estuvo en Baeza, a partir de 1249 la ciudad acrecentaría su pujanza como capital del reino y obispado de su nombre, prestando inestimables servicios a la corona de Castilla en su calidad de avanzada hacia “tierra de moros”. Con este motivo, los monarcas castellanos le concederían singulares privilegios, entre los que destaca la concesión por Enrique II de una leyenda que orlara su escudo de armas, con la inscripción emblemática de “Muy Noble, Famosas et Muy Leal Ciudad de Jaén, Guarda e Defendimiento de los Reinos de Castilla”.
Durante los siglos XIII al XV, la actividad bélica en la ciudad y sus alrededores sería continua, sufriendo varios asaltos y saqueos. La residencia en Jaén, entre los años 1460-1463 del Condestable de Castilla, don Miguel Lucas de Iranzo, privado de Enrique IV, sería motivo de un cierto florecimiento continuado al hacerla los Reyes Católicos base logística en sus campañas para la conquista de Granada.
A partir de 1492, comienza su lento y paulatino declive, que se acentúa en los siglos XVII y XVIII. Su economía, básicamente agraria y su pobre sistema de comunicaciones, hacen que la ciudad se estanque y empobrezca. También se inicia entonces una amplia emigración de giennenses más allá de los océanos, de la que son evidente testimonio la existencia de otras ciudades llamadas también Jaén, en Perú y en Filipinas.
En los comienzos de XIX la Guerra de la Indendencia vuelve a convertir la ciudad en una plaza fuerte de interés logístico y estratégico, lo que al final traerá consigo una inevitable decadencia económica, de la que Jaén no se recuperará.
Por su situación geográfica, Jaén será en la primera mitad del XIX paso obligado en los pronunciamientos militares, siendo aquí donde en septiembre de 1824 terminará la efímera gloria del general don Rafael Riego.
Fijada en la ciudad la capitalidad de la provincia de Jaén, tras la división administrativa y territorial de 1833, la ciudad se convertirá en una capital provinciana con una endeble economía basada en la actividad agraria, la administración y los servicios.
Será a partir de 1960 cuando Jaén iniciará un notable crecimiento que acabará por transformar casi por completo su conjunto urbano.
Hoy, con 113.141 habitantes, Jaén, sin renunciar del todo a sus notas distintivas, está adquiriendo una nueva fisonomía.
Monumentos De Jaén
La Catedral
Se reconstruyó la catedral a partir de 1494, bajo el mandato del obispo Luis Osorio de Acuña, debido a la inconsistencia de sus muros y a la amenaza de ruina.
Para ello se contrató al cantero Pedro López, fiel seguidor del gótico isabelino, para dirigir las obras.
Sin embargo, fue a partir del año 1500 cuando el obispo Alonso Suárez de la Fuente del Sauce impulsa definitivamente las obras.
La construcción se enmarcaba dentro del estilo gótico tardío, de la época de los Reyes Católicos. Según los planos de esta catedral realizados por Juan de Aranda Salazar antes de demoler la Capilla Mayor en 1634, la construcción presentaba planta basilical de cinco naves, la central más amplia que las laterales, con doce capillas alojadas en los contrafuertes, según el modelo del gótico levantino.
Estas capillas se situaban: en el lado sur las de San Antón, Santa Catalina de Alejandría, Quinta Angustia, San Nicolás, San Ildefonso, Jesús Nazareno ySan Juan Bautista.
En el costado norte las de San Bartolomé, Juan Nuñez de Vargas, la del Santísimo Sacramento, la del camarero Gonzalo de Castroverde y la de San Benito.
En estas capillas se encontraban enterrados algunos nobles, como, Ruy Díaz de Torres,Señor de Villardompardo, que yacía en la de Santa Catalina, o Carlos de Navarra, Conde de Cortes, que ayudó al rey Fernando en la reconquista de la ciudad.
Por su parte, la Capilla Mayor, que presentaba planta cuadrada, se situaba en la cabecera.
El deán Martínez de Mazas, determinó que esta catedral presentaba unas dimensiones de 185 pies (51,5 m) de longitud por 116 (32,3 m) de ancho.
La altura era de 27 pies (7,5 m), en la nave central, y 18 (5 m) en las laterales. Por su parte el coro presentaba 53 pies (14,2 m) de largo y 27 (7,5 m) de ancho.
Castillo De Santa Catalina
El castillo de Santa Catalina se levanta sobre un cerro ( 820 m. de altitud) que domina los llanos sobre el que se asienta la ciudad de Jaén, en las estribaciones de la Sierra de Jabalcuz.
En su origen fue una fortaleza árabe edificada durante el reinado de Alhamar (Castillo Viejo) y reconstruido en 1246 cuando fue conquistado por Fernando III (Alcázar Nuevo), continuando las reformas Alfonso X el Santo y Fernando IV.
En 1812 la ocupación francesa de las tropas de Napoleón produjo daños considerables, pero también se abordaron nuevas edificaciones como caballerizas y zonas de hospital y calabozos.
Durante las guerras carlistas se efectuaron las últimas modificaciones.
En 1907 el recinto fue adquirido por Manuel Ruiz de Córdoba, que fracasó en sus intentos de restauración.
En el año 1948 lo compró el Ayuntamiento de Jaén que autorizó la construcción del actual Parador Nacional (año 1965) destruyendo gran parte de las estructuras históricas y arqueológicas.
El origen de su nombre rinde honor a Santa Catalina de Alejandría, patrona de la ciudad. Su aparición milagrosa al rey Fernando III el Santo fue trascendente en su decisión de conquistar esta villa a los árabes, gobernados por Almmaun I de Arjona (Alhamar).
Baños Arabes
Fueron construidos en el siglo XI, en 1002, aprovechando los restos de una casa o baño romano con pórtico.
Posiblemente reformados en el siglo XII, debido a la presencia de restos de decoración almohade que se conservan en algunas de sus salas.
Tras la conquista de la ciudad en 1246 por Fernando III, El Santo, se siguieron utilizando durante los primeros años de dominio cristiano. Entre los siglos XIV y XV desaparece su función como baño al establecer los cristianos en sus salas unas tenerías, cuyos restos permanecen aún en las Salas Templada y Caliente. Y acabaron llenos de escombros para servir de cimiento al actual Palacio.
A finales del siglo XVI Don Fernando de Torres y Portugal, I Conde de Villardompardo y VII Virrey del Perú, edificó su Palacio sobre los Baños, quedando estos enterrados y ocultos entre los cimientos y sótanos durante los siglos XVIII y XIX, lo que resultó esencial para su mantenimiento.
A principios del siglo XX, el Palacio pasa a formar parte del patrimonio inmobiliario de la Diputación Provincial de Jaén, que, entre 1901 y 1903, libera el espacio para construir una Capilla para el Hospicio de Mujeres.
En 1913, se descubrieron parte de los Baños durante la realización del Catálogo Monumental de Jaén.
Cuatro años más tarde los arqueólogos proponen que el edificio se declarase Monumento Nacional, hecho que se produjo en 1931, adjudicándose con el número de Registro General 528.
En 1936, comienzan las obras de restauración bajo la dirección de los arquitectos Leopoldo Torres Balbás y Luis Berges Martínez.
Estas obras se verieron interrumpidas por el comienzo de la Guerra Civil. En 1970, la Dirección General de Bellas Artes retoma la restauración del edificio encargándosela al arquitecto don Luis Berges Roldán, hijo del anterior, completándose en 1984.
La Asociación Europa Nostra otorgó la Medalla de Honor de ese año a la restauración de los Baños Árabes
Lagarto de la Malena
La Leyenda del Lagarto de la Malena (o Lagarto de la Magdalena, o simplemente Lagarto de Jaén) es la más famosa de la capital jiennense.
La influencia de esta leyenda es tal, que el lagarto ha llegado a convertirse en uno de los símbolos de la ciudad, estando presente en su arquitectura (en el barrio de la Magdalena hay una estatua del lagarto en la fuente junto a la que se supone que habitaba), en sus cabalgatas, en sus conciertos (el famoso festival Lagarto Rock), en sus dichos populares y hay quien dice que hasta en la forma de la ciudad, semejante a la de un lagarto, debido a la forma enroscada en torno al cerro de Santa Catalina.
Lo cierto es que la tradición de que la ciudad tiene forma de Dragón
En realidad el "Lagarto de Jaén" es, según las crónicas antiguas y la propia leyenda,
Una gran Sierpe o Dragón, cuenta con una antigüedad considerable pues, incluso, en el escudo de la Catedral de Jaén se duda si la figura del Dragón simboliza el mal o la propia ciudad de Jaén,
Simbolizada por un monte circundado de murallas y sobre el mismo una Virgen con el Niño Jesús en sus brazos.
Ya en el siglo XVI se escribió, y así figura en escrito anónimo custodiado en la Biblioteca Nacional, que Jaén tenía las funciones vitales distribuidas al igual que el cuerpo de un dragón



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